Sin título

170.00

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de la serie El Monstruo

Fotografía Analógica
Dimensión: 70 x 50 cm
Esta pieza está disponible en otros tamaños, ponte en contacto con nosotros → hello@habagallery.com
Ed. de 10

Sarah Bejerano (La Habana, 1984) es una fotógrafa cubana radicada en Barcelona. Obtuvo su licenciatura por la Universidad Autónoma de Barcelona en Comunicación Audiovisual (2015) y anteriormente había cursado la carrera de Humanidades en la Universidad Pompeu Fabra, especializándose en Historia del Arte (2011); así como la especialidad de Dirección de Fotografía (2007) en el Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña, con sede en Barcelona.


Descripción

Sarah Bejerano

Cuba 1984

EL MONSTRUO Ensayo de una obsesión (La Habana 2017 – 2019)

Esta serie forma parte de un proyecto de investigación sobre la arquitectura cubana para comprender cómo desempeña un papel fundamental en la comprensión de los cambios políticos, sociales y culturales de un país como Cuba. Desde una perspectiva casi poética, propongo paralelos visuales entre el proceso revolucionario cubano: el plano, el ideal, la utopía frente a la construcción y la realidad de las construcciones que conformarán los diferentes volúmenes de la serie. Este “Volumen I” corresponde al edificio Girón, que consta de dos torres de diecisiete pisos y se construyó a finales de los años sesenta frente a la costa de La Habana, también conocida como Malecón de La Habana. Esta obra arquitectónica respondió a las mejores aspiraciones en la construcción del nuevo ideal socialista, que tenía como uno de sus objetivos eliminar los problemas de vivienda de la sociedad cubana a principios de los años sesenta. El sistema estructural del edificio era novedoso en ese momento, ya que se basaba en moldes deslizantes para estructuras de concreto prefabricadas, lo que permitió una aceleración del tiempo de construcción y un ahorro de recursos. Pero mi atención no solo se centra en la estructura del edificio, su diseño o construcción. A través de las imágenes que conforman esta serie, mi intención es crear niveles semánticos a través de los cuales “deslice” al espectador hacia la historia más reciente de Cuba. Este monstruo arquitectónico no es más que un gran gigante que abarca en sí mismo algunos de los ideales de un sistema ideológico y de praxis que ha sido envejecido y senil, pero que permanece anclado al paisaje cotidiano y a la vida de quienes la habitan y rodean. . Cincuenta años después de su construcción, este edificio con su marco completamente corroído por la sal, y con todo su sistema estructural oxidado saliendo a la superficie en todas partes, no hace más que referirse a una creación post apocalíptica. Fragmento del diario de la artista: Su interior se manifiesta en una especie de laberinto que resume las historias. Hay muchas promesas de libertad y despedidas abruptas que ha guardado en su alma. Alma vieja y decrépita que olvida fechas y efemérides. Mi monstruo es un monstruo con muchos monstruos dentro. Me abandono en ella, mientras quiero redimir la belleza que permanece oculta en sus esquinas, en las sombras y luces que cruzan la vieja estructura que la sostiene.