Motherland     Sergio Leyva

Terminal 2
25 x 35 cm
410€     

 

 

El aeropuerto José Martí de La Habana tiene 3 terminales, Nacional, Internacional y Estados Unidos. La Terminal 2, que es la vieja y pequeña reservada para los vuelos que van y vienen de Estados Unidos, tiene mucha historia y mucha seguridad. Por una parte fue la terminal que usaron todas las familias que se exiliaron de Cuba cuando llegó la Revolución en la década de los años 60. También es la terminal del bombo, una lotería de visados para Estados Unidos que rula por todo Cuba y que cuando a alguien le toca, hace fiesta para todo el barrio. También es la terminal de las mulas, dígase a las personas que viajan a dicho país para comprar cosas y revenderlas en Cuba. Estas cosas pueden llegar a ser desde ropa, comida, detergente hasta una tv o un aire acondicionado, en fin cosas que en Cuba no se pueden conseguir. Así que es tanto la terminal de las lágrimas como de los negocios, de la separación familiar como de las leyes de aduana, la pesa y una interminable lista de aranceles por mercancía.

En esta imagen una niña utiliza la frágil cinta de la cola d facturación, interminable y tediosa, para practicar sus pasos de ballet. No sabemos si ella viaja o no porque es tradición en los aeropuertos cubanos ver a toda la familia despidiendo a un miembro que emigra, pero independientemente de este hecho, ya vemos lo que la necesidad exporta, lo que se pierde.

→ Leer: La pobre historia de Yampier, en el Aeropuerto Internacional de La Habana. — El Gato de Monique

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Sobre cómo irse y cómo volver

 

Lo desconocido es casi nuestra única tradición
José Lezama Lima

Nacido en la Cuba comunista de los años 80 en una familia anticastrista obsesionada con emigrar a los Estados Unidos, crecí sin raíces. Atrapado entre el adoctrinamiento estatal y el canon familiar, mi propia identidad estaba confundida. Mi convicción más profunda fue que encontraría pertenecer a otra parte.

Dejé Cuba en 2014. Inicialmente, el “mundo exterior” era críptico y desconcertante, no la panacea pintada por muchos que se oponían a Castro. Pero cuando abracé a mi nuevo hogar en Sydney, reflexioné sobre el anterior. Mis percepciones de Cuba cambiaron a través de la separación y el tiempo, dando paso a una comprensión más matizada.

Cuando finalmente regresé a Cuba para visitar, la familiaridad disminuyó al darme cuenta de que el lugar que había dejado ya no existía. Las fotografías que hice, pensadas como recuerdos personales de familiares, amigos y lugares, inesperadamente me dejaron sintiéndome exiliado y desapegado. Yo había cambiado y también Cuba. El país en el que nací está pasando rápidamente a la memoria indescifrable.

Este es un viaje visual de mi reconciliación con mi patria perdida. Mi oportunidad de enfrentar mis recuerdos de la infancia y reconocer y reclamar a las personas, los lugares y las cosas que me hicieron ser quien soy hoy. Las fotos resultantes son como un diario destrozado, páginas que no muestran las fechas de entrada, pero sin embargo tengo la intención de volver a armarlas.

Almendrón es la forma coloquial en la que los cubanos denominamos a los coches de los 50′ convertidos en taxis. La carrera cuesta 10 pesos cubanos aproximadamente y las rutas son fijas, como los autobuses, no te vienen a buscar a casa ni te llevan a donde quieres. Aún así es la mejor forma de moverse en La Habana y son muy eficientes, incluso algunos tienen aire acondicionado.

Definitivamente esta mano pertenece a un cubano que muy probablemente vive fuera de Cuba y en su visita muestra y demuestra su nueva posición económica. El reloj de oro, el anillo, el idé y la uña del meñique que sirve, aunque parezca surrealista, para rascarse el interior del oído.

El idé es un atributo de la religión Yoruba representado como una pulsera de cuentas verdes y amarillas intercaladas y que representan haber recibido la cofa de Orula.

Motherland 3
25 x 35 cm
410€     

Motherland 1
25 x 35 cm
410€     

Desde 1998 hasta no recuerdo qué año era “obligatorio” asistir a las “marchas del pueblo combatiente” para reclamar la liberación de los cinco héroes prisioneros del imperio. Antes de eso fue la liberación del niño Elián, pero también protestamos por la Ley Helms-Burton y en general contra los “imperialistas estadounidenses”. Desde fuera de Cuba estas marchas demuestran un pueblo unido y aguerrido que va de la mano de Fidel en la lucha en contra de la opresión, pero cuando digo “obligatorio” significa que en realidad no lo era pero no asistir tenía sus consecuencias; una mancha en tu expediente, bajadas de salarios o hasta no poder coger la carrera que querías.

Sergio en esta fotografía retrata el convencimiento y el ánimo aguerrido o más bien cansado de la multitud que marcha bajo el sol tropical con sus banderas de papel gritando viva la Revolución.

Motherland 5
25 x 35 cm
410€     

Se dice que los cubanos son alegres.

Motherland 8
25 x 35 cm
410€     

Marcia
25 x 35 cm
410€     

 

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